Cómo Nueva York reinventa la vivienda

A Nueva York le faltan viviendas y paga sus alquileres a precio de oro. La ciudad prueba por tanto respuestas que otras metrópolis siguen de cerca: edificios que consumen menos, pisos más pequeños y tecnologías que cambian la forma de construir.
Los edificios de bajo consumo
La construcción ecológica neoyorquina no se limita a los paneles solares y a la recogida de agua de lluvia. Se apoya antes que nada en el aislamiento, la ventilación natural y la elección de materiales duraderos, producidos si es posible en la región.
One Bryant Park, la torre de Bank of America, sirve de referencia a esta corriente. Es uno de los primeros rascacielos que obtuvo la certificación LEED Platinum, el nivel más alto de ese sello estadounidense.
Las viviendas pequeñas: microapartamentos y convivencia organizada
Ante el precio del metro cuadrado, la ciudad ha autorizado formatos más compactos.
Los microapartamentos son viviendas pequeñas muy estudiadas, donde cada mueble sirve para dos cosas. Carmel Place, en el barrio de Kips Bay, ofrece unidades desde 260 pies cuadrados, unos 24 metros cuadrados, con instalaciones modulables.
El co-living organiza la convivencia a escala de un edificio: habitaciones amuebladas, cocina, salón y a veces oficinas compartidas. Empresas como Common y WeLive han implantado este modelo en Nueva York. El espacio privado se reduce y el espacio común lo compensa.
Lo que cambia la tecnología
La maqueta digital del edificio, o BIM, permite proyectar con más precisión y coordinar a los oficios antes de que empiece la obra, lo que evita una parte de las correcciones.
En las viviendas, los objetos conectados controlan la iluminación, la calefacción y la seguridad desde un teléfono, y suavizan el consumo de energía. La inteligencia artificial sirve sobre todo del lado del mercado: análisis de tendencias, tasación de inmuebles, segmentación de anuncios. Las visitas virtuales permiten además ver un piso en detalle sin cruzar la ciudad.
Estas respuestas no resuelven por sí solas la crisis de la vivienda neoyorquina. Muestran en cambio que se puede alojar a más gente en el mismo sitio sin que la calidad de vida se hunda, algo que interesa a todas las ciudades densas.
