La arquitectura de hierro fundido del SoHo, Nueva York: historia y recorrido a pie

SoHo es la abreviatura de South of Houston Street. El barrio se extiende al sur de Houston Street y al oeste de Bowery: adoquines, edificios con fachada de hierro fundido, galerías instaladas en antiguos almacenes. Es donde mejor ha sobrevivido en Nueva York la arquitectura industrial del siglo XIX.
Este texto repasa la historia del barrio, explica qué hace particulares sus fachadas de hierro fundido y propone un recorrido a pie para verlas.
Historia del barrio
Las fábricas
El SoHo nace del desarrollo industrial de Nueva York a mediados del siglo XIX. La ciudad crece deprisa, los barrios centrales se saturan, y las fábricas y los talleres se instalan al sur de Houston Street.
El terreno, ocupado hasta entonces por granjas y marismas, se cubre en pocas décadas de edificios comerciales e industriales, de ladrillo en su mayoría. Las calles estrechas y adoquinadas se llenan de obreros, comerciantes, almacenes y talleres.
El abandono
A finales del siglo XIX, las industrias se van hacia zonas más modernas y mejor comunicadas. Los edificios se vacían y se degradan. El SoHo se convierte en un barrio al margen.
El giro llega en los años sesenta. Los artistas se instalan en los antiguos almacenes, atraídos por los volúmenes grandes y los alquileres bajos, y transforman las plantas industriales en lofts y estudios. El arte minimalista se desarrolla ahí, al mismo tiempo.
La protección de 1973
En 1973, la New York City Landmarks Preservation Commission declara el barrio distrito histórico. Las fachadas de hierro fundido quedan así a salvo de la demolición y de las reformas sin control. La declaración fija el SoHo que se ve hoy y atrae una nueva oleada de vecinos e inversores.
Las fachadas de hierro fundido
Por qué el hierro fundido
El hierro fundido alcanza su apogeo constructivo en el siglo XIX, y sobre todo en Nueva York. Cuesta menos que la piedra o el ladrillo: para un promotor que quiere construir rápido en una ciudad en plena expansión, la cuenta es sencilla.
El arquitecto James Bogardus figura entre los pioneros de la construcción en hierro fundido en Nueva York. Sus edificios fijaron el vocabulario que retomarían después las fachadas del SoHo.
Qué las distingue
Estas fachadas son modulares. El hierro fundido se moldea para imitar los elementos de la arquitectura clásica: columnas corintias, cornisas, balaustradas. Las piezas se fabrican en serie en la fundición y se montan en obra, lo que acelera la construcción y deja mucha libertad de composición.
El hierro fundido es además más ligero que la mampostería. Permite subir más alto y, sobre todo, abrir grandes ventanales. Es lo que un siglo después convertiría estas plantas en estudios de artista perfectos: la luz entra por todas partes.
Dos edificios que conviene conocer
El Haughwout Building, en el 488 de Broadway, es el más célebre. Construido en 1857 por el arquitecto John P. Gaynor, albergó el primer ascensor comercial del mundo, diseñado por Elisha Otis. Su fachada se inspira en los palacios del Renacimiento italiano: columnas y cornisas ricamente ornamentadas.
El 73-75 Greene Street, proyectado por Isaac F. Duckworth en 1872, muestra hasta dónde podía llegar el hierro fundido al imitar materiales más nobles. Motivos florales en toda la fachada y grandes ventanas de arco de medio punto.
En qué se ha convertido el barrio
Los artistas y los lofts
La llegada de los artistas en los años sesenta cambia la función de los edificios sin cambiar su forma. Los almacenes pasan a ser estudios, galerías y viviendas. Las plantas diáfanas y las ventanas enormes coincidían exactamente con lo que buscaban pintores y escultores.
El carácter en bruto de estos espacios también pesó en la obra producida: de esos estudios salieron formas minimalistas y conceptuales que pronto rebasaron los límites del barrio.
Las galerías y los nombres
El SoHo se convierte en un centro internacional del arte contemporáneo. La Leo Castelli Gallery y la Paula Cooper Gallery tuvieron un papel decisivo en la difusión del arte moderno y contemporáneo. El arte conceptual, el minimalismo y el pop art encontraron ahí su terreno. Donald Judd, Andy Warhol y Jean-Michel Basquiat vivieron o trabajaron en el barrio.
Esa notoriedad produjo la gentrificación que vino después: tiendas de lujo, restaurantes caros, hoteles. La pregunta abierta desde entonces es qué sitio le queda al arte cuando el comercio ocupa todos los bajos.
El recorrido a pie
Salida: Canal Street
Empiece en el cruce de Canal Street con Broadway. Canal Street es uno de los ejes principales del barrio. Desde ahí, suba por Broadway hacia el norte, por el centro del SoHo.
Parada 1: Haughwout Building, 488 Broadway
Tómese tiempo para mirar la fachada: columnas corintias, detalles tomados del Renacimiento italiano. Es el mejor resumen de lo que el hierro fundido sabía hacer.
Parada 2: 80 Greene Street
Siga por Broadway y gire luego a la izquierda por Greene Street. El número 80 tiene grandes ventanas de arco de medio punto y motivos florales finamente moldeados.
Parada 3: Cast Iron Building, 67 Greene Street
Sin salir de Greene Street. El edificio figura entre los primeros ejemplos de fachada modular de hierro fundido. Fíjese en las columnas finas y en las balaustradas decorativas.
Parada 4: esquina de Prince Street con Wooster Street
Gire a la derecha por Prince Street y camine hasta Wooster Street. Ahí se suceden varios edificios de hierro fundido bien conservados, ocupados hoy por galerías, tiendas y restaurantes. Buen sitio para una pausa.
Parada 5: Old Police Headquarters, 240 Centre Street
Termine en el antiguo cuartel general de la policía, en Centre Street. No es de hierro fundido: es un edificio neoclásico, y recuerda que el SoHo no tuvo una sola historia arquitectónica.
Dos cosas que saber por el camino
El Haughwout Building albergó uno de los primeros grandes almacenes de lujo de Nueva York. Greene Street, por su parte, fue una calle de artistas antes de convertirse en una calle de tiendas de gama alta.
Calcule una hora de caminata para el recorrido, más si entra en las galerías. Un consejo de encuadre: casi todos los detalles de hierro fundido quedan por encima de la primera planta, y las fachadas se leen mal a contraluz. Camine por el lado en sombra de la calle y levante la cabeza.
